Acuerdo EU-Irán|Petróleo cae y peso sube al mismo tiempo

· IPC

Paz en el Golfo

El miércoles, el petróleo se desplomó más de siete por ciento y Wall Street cerró en máximos históricos al mismo tiempo. Eso no debería ocurrir al mismo tiempo: el crudo caro y las bolsas alcistas suelen ir separados. La clave está en lo que provocó ambos movimientos a la vez.

Fuentes de la Casa Blanca filtraron a Axios que Estados Unidos e Irán estaban a punto de firmar un memorando preliminar de catorce puntos para poner fin al conflicto en el Golfo. El acuerdo contemplaría la reapertura gradual del Estrecho de Ormuz, la principal arteria por la que fluye cerca de veinte por ciento del petróleo mundial. Esa noticia fue suficiente para que el WTI cayera desde niveles cercanos a los cien dólares por barril hasta alrededor de noventa y cinco, borrando parte de las ganancias acumuladas en casi diez semanas de guerra.

Para México, el canal fue directo. El peso se apreció setenta y seis centésimas por ciento y cerró en diecisiete punto veinticuatro unidades por dólar, su mejor nivel desde el veintisiete de febrero, el día previo al inicio del conflicto. Según el analista Felipe Mendoza de EBC Financial Group, el acercamiento diplomático desplomó la prima de riesgo geopolítico y catapultó a Wall Street a máximos históricos, lo que redujo la demanda por activos de refugio y benefició a los mercados emergentes como México.

En la Bolsa Mexicana de Valores, el IPC sumó un avance de uno punto ochenta y cuatro por ciento, cerrando en sesenta y nueve mil ochocientos cincuenta y cinco puntos. Las mayores ganadoras fueron las mineras: Industrias Peñoles subió nueve punto sesenta y cuatro por ciento y Grupo México avanzó cinco punto dos por ciento, ambas impulsadas por el repunte simultáneo de los metales preciosos. El oro subió casi tres por ciento y la plata se disparó más de seis por ciento, señal de que los inversionistas siguen sin descartar del todo un rebrote inflacionario.

La condición de alerta está en los detalles del memorando. Todavía no existe un acuerdo definitivo. Más de mil quinientos buques permanecen varados en el Golfo Pérsico y el petróleo acumula un alza superior al ochenta por ciento en lo que va del año. Si las conversaciones se rompen antes de concretarse, la prima de riesgo regresaría con rapidez y el peso perdería el terreno ganado en estas dos jornadas.

AMD y la ola de IA

Que el peso y la BMV subieran el miércoles por noticias de Medio Oriente tiene una explicación geopolítica clara. Pero hay una segunda fuerza que sostuvo a Wall Street desde adentro, y cuya dinámica no depende del Golfo Pérsico.

Advanced Micro Devices reportó ingresos de diez mil trescientos millones de dólares en el primer trimestre, un alza de treinta y ocho por ciento frente al año anterior. Su negocio de centros de datos creció cincuenta y siete por ciento, hasta cinco mil ochocientos millones de dólares, y la guía para el segundo trimestre de once mil doscientos millones superó las estimaciones de los analistas. La acción subió dieciocho punto sesenta y cuatro por ciento en la jornada, hasta cuatrocientos veintiún dólares.

El punto relevante no es el desempeño de AMD por sí solo. La señal es que el gasto en infraestructura de inteligencia artificial ya no se concentra únicamente en Nvidia. AMD está capturando demanda creciente en procesadores para servidores, un mercado que el analista Atif Malik de Citi estima podría pasar de sesenta mil millones a más de ciento veinte mil millones de dólares hacia el año dos mil treinta. El catalizador es el despliegue de cargas de trabajo de inteligencia artificial agéntica, que requiere una mezcla más equilibrada de GPU y CPU dentro de los centros de datos.

El contagio fue inmediato. Nvidia subió cinco punto setenta y siete por ciento, Intel cuatro punto cuarenta y nueve por ciento, Super Micro Computer se disparó más de veinticuatro por ciento y Micron Technology avanzó cuatro punto doce por ciento. Todas esas empresas subieron porque los inversionistas leyeron los resultados de AMD como una señal de que el ciclo de gasto en IA está en una fase de expansión, no de saturación.

Para quienes monitorean el mercado mexicano, la conexión no es directa pero tampoco es invisible. El IPC de la BMV se beneficia del apetito global por riesgo que genera este tipo de resultados tecnológicos. Si AMD confirma en el segundo trimestre el crecimiento que proyecta, la narrativa de expansión de IA continuará sosteniendo el ciclo alcista en Wall Street, lo que mantiene un piso bajo la aversión al riesgo que presiona al peso hacia arriba.

El riesgo en este capítulo es de valoración. AMD multiplicó por más de cuatro su capitalización de mercado en un año, desde ciento sesenta mil millones hasta más de seiscientos ochenta y siete mil millones de dólares. Si los envíos de sus nuevos chips MI450, previstos para la segunda mitad del año, se retrasan o decepcionan, la corrección podría llegar rápido y arrastrar al sector completo.

T-MEC: México va a Canadá

Mientras los mercados reaccionaban al Golfo Pérsico y a los resultados de AMD, México movió una ficha comercial distinta, con un horizonte de riesgo diferente al de las otras dos cadenas.

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, encabezó la misión comercial más grande de México a Canadá en años recientes. Doscientas cuarenta empresas mexicanas participaron en más de mil ochocientos encuentros de negocios con doscientas firmas canadienses en Toronto y Montreal. Al mismo tiempo, Ebrard sostuvo reuniones con el ministro de Comercio canadiense, Dominic LeBlanc, con la revisión del T-MEC como eje central de la agenda.

El contexto es importante. La revisión del tratado está pactada para este año y el margen de negociación de México es estrecho. Ebrard ha reconocido que el gobierno de Trump no concibe el libre comercio como la opción preferida, sino que se inclina por un modelo basado en aranceles y reglas de origen. Esa postura choca con la arquitectura original del T-MEC y con los intereses de las empresas mexicanas que dependen del acceso al mercado norteamericano.

La misión a Canadá tiene una lectura estratégica concreta: México busca consolidar a Canadá como contrapeso dentro de la negociación trilateral, de modo que no quede aislado frente a las demandas estadounidenses. La participación de fondos de inversión como el Ontario Teachers Pension Plan en la agenda de Ebrard sugiere que la estrategia apunta también a atraer capital canadiense hacia proyectos mexicanos, como amortiguador ante la incertidumbre que genera la revisión.

El riesgo que varios analistas señalan es que una mala revisión del T-MEC sería más costosa para México que no tener revisión. La inversión fija bruta ya cayó tres punto seis por ciento en febrero, su segundo mes consecutivo de retroceso, y la economía no tiene margen para absorber un deterioro en las condiciones de acceso al mercado estadounidense. Los bonos del Tesoro a treinta años de Estados Unidos superaron el cinco por ciento esta semana, señal de que el mercado de deuda también está monitoreando el riesgo inflacionario que genera la guerra y que podría complicar aún más el entorno de tasas para México.

El indicador a seguir en los próximos días es el rendimiento del bono mexicano a diez años, que el miércoles cayó dieciséis puntos base hasta nueve punto cero seis por ciento. Si ese nivel se sostiene mientras avanza la negociación del T-MEC, indica que los inversionistas mantienen confianza en la posición fiscal de México. Si el bono sube de regreso por encima de nueve punto cinco por ciento sin que haya un retroceso del peso, la señal sería que el mercado está descontando riesgo comercial, no solo geopolítico. Esa sería la primera señal de alerta sobre si el viaje de Ebrard a Canadá logró o no mover la aguja en la dirección correcta.

Link copied