Baa3 de Moodys a México|¿Hacienda en 18 meses sin cambios o Pemex decide?

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La jornada que el mercado leyó como alivio y la calificadora leyó distinto

La Bolsa Mexicana de Valores cerró al alza este miércoles impulsada por Volaris, mientras Wall Street también terminó en verde tras los resultados récord de Nvidia con ingresos de 81,615 millones de dólares. El peso recuperó terreno frente al dólar ante la caída del petróleo de casi 6 por ciento, que retrocedió al rango de 98 dólares por barril del WTI después de que Donald Trump afirmara que las negociaciones con Irán entraban en su etapa final. Era una sesión que, en su superficie, comunicaba distensión. Sin embargo, Moody's Ratings publicó durante la jornada un movimiento que contradice esa lectura: rebajó la calificación soberana de México de Baa2 a Baa3 y cambió la perspectiva de negativa a estable. Una baja con perspectiva estable suena a noticias mixtas, pero lo que ese movimiento pone sobre la mesa es algo más concreto: México ahora está a un solo escalón de perder el grado de inversión. El mismo escalón que separa a un país del acceso ordinario a los mercados de capital globales del acceso restringido reservado a emisores especulativos. La pregunta que ese escalón plantea no es si México caerá ahí, sino qué variable decide si lo hace, y si esa variable está dentro o fuera del control del gobierno.

Por qué Pemex es el argumento que Moody's no pudo ignorar

La propia calificadora lo nombra directamente: el apoyo continuo a Pemex es el factor que limita la consolidación fiscal. No es la guerra en Medio Oriente, no son los aranceles de Trump, no es la incertidumbre sobre el T-MEC. Es una empresa productiva del Estado que en el último ejercicio contabilizado destruyó 156,000 millones de pesos en valor, y que recibe transferencias federales recurrentes para mantenerse operativa. Moody's advirtió que la capacidad del gobierno federal para estabilizar la deuda pública es limitada mientras ese flujo de salida persista. Lo que convierte esto en el señal que la sesión de hoy no dejaba leer en los índices es la asimetría de la respuesta institucional. La Secretaría de Hacienda respondió que "no se prevén más cambios al perfil crediticio en los próximos 18 meses". Esa declaración es razonable dado que Moody's cambió la perspectiva a estable, pero estable no significa mejora, significa que la calificadora no anticipa movimiento adicional bajo el escenario base. El escenario base de Moody's asume que el apoyo a Pemex, aunque persistente, no se acelera. Si esa premisa falla, los 18 meses de Hacienda no están garantizados por la agencia. La economía mexicana creció apenas 0.85 por ciento en promedio bajo la actual administración, contra el 2.1 por ciento histórico, y el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas señaló esta semana que México es el país con el mayor rezago de crecimiento entre sus pares con calificación BBB de Standard & Poor's. Eso no es un diagnóstico nuevo, pero sí es el contexto en el que Moody's decidió que Baa2 ya no era sostenible. La pregunta que esa decisión deja abierta es cuál es la condición que Moody's identifica como gatillo para el siguiente escalón, y si Pemex puede llegar a ese punto sin que el gobierno cambie su política energética.

Qué necesita cambiar, y qué pasaría si no cambia

La pregunta que conecta la baja de hoy con el escenario de los próximos 18 meses es si Pemex puede generar menos presión fiscal sin que el gobierno abandone la soberanía energética como prioridad de política. Moody's mencionó explícitamente el Plan México y sus iniciativas vinculadas a inversión como factores que podrían respaldar una mejora gradual del desempeño económico en el mediano plazo. Eso es la condición de continuidad del escenario base: que la inversión productiva compense parcialmente las transferencias a Pemex. La condición de ruptura es más específica. Si el precio del petróleo, que hoy cayó casi 6 por ciento ante señales de acuerdo EU-Irán, se estabiliza en niveles bajos de forma sostenida, los ingresos propios de Pemex se comprimen todavía más, y la presión sobre el presupuesto federal aumenta. En ese escenario, la premisa de Moody's de apoyo "no acelerado" se vuelve difícil de sostener. El precedente más cercano que tiene este movimiento es la baja de S&P en mayo de 2025, que mantuvo la calificación en BBB pero cambió la perspectiva de estable a negativa. Hoy Moody's dio el paso que S&P no dio: la baja efectiva. Si Standard & Poor's revisa su postura antes de que termine el año, México estaría recibiendo señales simultáneas de las dos agencias que importan para los fondos de pensiones internacionales, y esos fondos tienen mandatos que los obligan a reducir exposición cuando dos agencias bajan en paralelo. La BMV y el peso pueden seguir moviéndose por los resultados de Nvidia o por las declaraciones de Trump sobre Irán en el corto plazo, pero el umbral que Moody's acaba de establecer convierte cada dato fiscal de los próximos trimestres en evidencia activa a favor o en contra del escalón restante. El indicador concreto a seguir el día de mañana no es el tipo de cambio: es la presentación de los resultados de Pemex del primer trimestre, que la empresa tiene programada para esta semana, y si esa cifra muestra un deterioro mayor al que el gobierno proyectó en el Presupuesto de Egresos. Si el déficit operativo de Pemex supera la meta trimestral, los 18 meses de Hacienda tendrán menos margen del que la declaración de hoy sugería. Si lo contiene, Moody's habrá marcado el piso sin intención de volver en el corto plazo. La pregunta que ninguno de los dos escenarios resuelve es si la política energética de la actual administración puede cambiar lo suficiente para que una tercera agencia no llegue a la misma conclusión que ya alcanzaron dos.

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