BBVA México|Moodys baja a Baa3 riesgo no descontado en 3 años

· IPC

Capítulo 1: Lo que Moody's hizo — y los números que nadie menciona

Moody's no bajó la calificación de México por sorpresa. La rebaja de Baa2 a Baa3 convierte al país en el último escalón del grado de inversión. Un solo paso más y México entra en territorio especulativo. Eso tiene un nombre en los mercados: junk. Y tiene consecuencias directas sobre cualquier banco que opera en ese suelo soberano.

Los argumentos de Moody's son tres y son concretos. Primero: el déficit fiscal se quedó en casi 5% del PIB en 2025. La meta era bajar al 4%. No se logró. Segundo: la deuda bruta del gobierno pasó de 39.8% del PIB en 2023 a 49.3% en 2025. En dos años, subió casi 10 puntos de PIB. Moody's proyecta que llegará a 55% del PIB en 2028. Tercero: el apoyo a Pemex consume entre 1.9% y 2% del PIB cada año. En 2025 fueron 35,000 millones de dólares. En 2026, se presupuestaron 14,000 millones más.

Lo que hace único este momento no es la rebaja en sí. Es que Fitch también tiene a México en BBB-, el mismo piso. Y S&P acaba de mover su perspectiva a negativa. Esto significa que tres calificadoras distintas están emitiendo señales de deterioro al mismo tiempo. La última vez que eso ocurrió de forma coordinada, el costo de financiamiento soberano subió. Y cuando sube el costo soberano, sube el costo de todo lo que está por encima: crédito hipotecario, crédito empresarial, deuda bancaria.

Hay un detalle que los artículos no mencionan con suficiente énfasis. La calificadora japonesa R&I ratificó a México en BBB+ esta misma semana. HR Ratings mantuvo BBB+ con perspectiva estable. Y JCR lo tiene en A- desde julio de 2025. Hay una brecha enorme entre lo que dicen las grandes tres y lo que dicen las calificadoras regionales. Esa brecha es exactamente donde vive el análisis de esta semana.

Capítulo 2: Por qué BBVA sale a contradecir — y qué revela esa contradicción

Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA México, hizo algo inusual esta semana. Un banco grande, con operaciones en el mismo país que acaba de ser rebajado, salió a decir públicamente que no hay riesgo inmediato. Eso no es un comunicado de relaciones públicas. Es una posición técnica con consecuencias en el mercado.

Serrano dijo que perder el grado de inversión llevaría entre tres y cuatro años. Dijo que ambas calificadoras principales mantienen perspectiva estable. Y dijo que los ajustes ya habían sido anticipados por el mercado: no vieron movimientos relevantes en tasas.

Ese último punto es el más importante de todos. Si el mercado ya descontó la rebaja, BBVA como acción debería haberse ajustado antes. Pero el IPC cayó 1.65% el 29 de mayo, arrastrado por el sector bancario. Algo no cuadra entre la narrativa de "ya estaba descontado" y la reacción del precio.

Aquí está la primera cosa que la mayoría no está viendo. BBVA México tiene un interés directo en calmar el mercado. Cuando México pierde el grado de inversión, los fondos institucionales indexados al investment grade tienen mandato de liquidar deuda soberana mexicana. Esa liquidación sube las tasas de referencia. Y cuando suben las tasas de referencia, el costo de fondeo del banco sube. Un banco que se fondea más caro comprime márgenes. Y márgenes comprimidos reducen utilidades. BBVA México reportó un crecimiento de utilidades de apenas 1.4% en el primer trimestre de 2026. Ese ya es el punto más bajo en varios trimestres, según el propio banco.

Serrano también reconoció que el crédito empresarial solo crecerá 0.4% real en 2026. Eso es prácticamente estancamiento. Y la tasa de informalidad laboral pasó de 52% a 55% desde 2023. El banco no dice que todo está bien. Dice que el escenario catastrófico no es inminente. Esa es una distinción que vale mucho para quien tiene acciones de BBVA hoy.

Capítulo 3: El canal de transmisión — cómo la deuda soberana afecta el balance bancario

Este es el capítulo que más importa para quien tiene BBVA en portafolio. El mecanismo no es abstracto. Tiene pasos concretos.

Paso uno: México pierde el grado de inversión con una segunda calificadora. Con Moody's ya está en Baa3. Con Fitch también está en BBB-. Solo se necesita que una perspectiva estable se mueva a negativa y luego a una rebaja. S&P ya movió a perspectiva negativa. El banco dice que eso lleva tres o cuatro años. Pero la historia muestra que las rebajas se aceleran cuando el entorno externo se deteriora. El crecimiento del PIB en el primer trimestre de 2026 fue negativo: menos 0.6%.

Paso dos: los fondos de pensiones y ETFs indexados al investment grade global tienen cláusulas automáticas. Si México cae a grado especulativo con dos calificadoras, esos fondos venden bonos soberanos MX. Las ventas masivas comprimen el precio de los bonos y suben sus tasas.

Paso tres: los bancos en México tienen exposición directa a bonos soberanos. BBVA México es el banco más grande del país por activos. Cuando las tasas de los bonos suben, el valor de mercado de esos bonos en el balance cae. Eso impacta el capital regulatorio. Y cuando el capital regulatorio se aprieta, el banco puede colocar menos crédito.

Paso cuatro: menos crédito disponible en un entorno de informalidad creciente es el círculo vicioso. BBVA ya reportó que el número de empresas formales cayó 10% desde 2023. Las informales subieron 10% en el mismo periodo. Una empresa informal no puede tomar crédito bancario formal. El banco pierde mercado sin que nadie lo saque: simplemente el mercado se informaliza.

Paso cinco: los márgenes. El banco proyecta que el crédito al sector privado crecerá 2% real en 2026. Si la inflación supera ese número, el portafolio encoge en términos reales. Y si las tasas de referencia suben por presión soberana, el costo de fondeo sube más rápido que el rendimiento del portafolio. Eso es compresión de margen neto de interés. Es el riesgo más silencioso y el más dañino para las utilidades bancarias de largo plazo.

El argumento a favor de BBVA es que la perspectiva de ambas calificadoras es estable. Eso implica que una rebaja adicional no está en el horizonte de 18 meses. Si ese escenario se mantiene y el gobierno toma medidas fiscales graduales, BBVA tiene margen de maniobra. El punto más bajo en utilidades ya fue en el primer trimestre. El segundo semestre podría mostrar recuperación si el empleo formal mejora.

La inclinación aquí es que el riesgo está subestimado en el precio actual. No porque la rebaja sea inminente, sino porque el mercado está usando el escenario base de BBVA como techo. Y el escenario base de un banco sobre su propio riesgo soberano raramente es el más conservador.

Capítulo 4: Sheinbaum + Slim vs. Moody's — quién tiene razón y qué hace falta

La coalición entre gobierno y empresariado contra Moody's es inédita en México. Sheinbaum dijo que la calificadora se quedó en el tiempo del periodo neoliberal. Slim dijo que la metodología es irracional y que son dos o tres personas las que deciden. Y al mismo tiempo anunció inversiones por 5,000 millones de dólares para 2026.

Ese último dato importa. Si el hombre más rico de México está comprometiendo 5,000 millones de dólares en el país que acaba de ser rebajado, su señal contradice a Moody's con capital real, no con palabras. Eso tiene peso.

Pero hay algo que ni Slim ni Sheinbaum están abordando directamente. Los indicadores que presentó la presidenta el 29 de mayo son reales. Inversión extranjera directa récord en el primer trimestre. Desempleo en 2.5%, uno de los más bajos del mundo. Exportaciones récord. Salario mínimo que subió 154% desde 2018.

El problema es que Moody's no niega esos datos. La calificadora dice que el problema no es la foto de hoy, sino la trayectoria fiscal de los próximos tres años. El déficit que se planeó en 4% quedó en 5%. La deuda que se esperaba estabilizar está subiendo. Y Pemex consume dos puntos del PIB sin generar retorno fiscal positivo.

Hay dos marcos en competencia. El primero dice: México tiene indicadores micro fuertes, inversión entrando y empleo creciendo. La rebaja exagera el riesgo y va a envejecer mal. El segundo dice: los indicadores micro no resuelven la dinámica de la deuda. Si el déficit no baja y Pemex no se reforma, en tres años hay una rebaja más.

Para BBVA específicamente, la pregunta es cuál de los dos marcos es correcto en el horizonte de 12 a 18 meses. La perspectiva estable de Moody's y Fitch significa que esa segunda rebaja no está en ese horizonte. La perspectiva negativa de S&P sí está apuntando en esa dirección. El tercer elemento es HR Ratings, que esta semana mejoró la perspectiva de negativa a estable.

El escenario más probable, con la información disponible, es que México no pierde el grado de inversión antes de 2028. Pero el costo de estar en el borde inferior del grado ya es real hoy. El crédito empresarial crece 0.4%. La inversión cayó 3% en enero y febrero. El PIB cayó 0.6% en el primer trimestre.

Para un tenedor de BBVA en BMV, la inclinación es esta: El banco no está en crisis. Pero está operando en un entorno soberano que se deteriora gradualmente. Y ese deterioro gradual ya está comprimiendo el negocio sin que el precio de la acción lo haya reflejado completamente. La posición larga en BBVA tiene sentido solo si el gobierno toma medidas fiscales visibles en los próximos dos trimestres. Si no las toma, el horizonte de tres a cuatro años de BBVA se comprime. Y lo que hoy parece un riesgo lejano empieza a tener precio.

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