BMV 6 días en rojo|Cetes 6.25% descuenta recorte Banxico

· IPC

Conflicto y caída

La Bolsa Mexicana de Valores cerró el martes con una pérdida de 0.90%, su sexta jornada consecutiva en rojo, acumulando 5.90% de caída desde que el conflicto en Oriente Medio escaló a mediados de mayo. El dato es más revelador que el porcentaje: en lo que va del año, la ganancia del S&P/BMV IPC se ha reducido a apenas 0.71%, casi nada. Lo que distingue este episodio de correcciones anteriores es que el detonante no es doméstico, sino una cadena que empieza en el estrecho de Ormuz y termina en el apetito por riesgo de los inversionistas extranjeros en activos mexicanos.

Franklin Templeton advirtió en un webinar sobre México que la duración del conflicto petrolero es el factor decisivo. Hasta dos meses, los mercados absorben el choque sin afectación significativa. Entre tres y cuatro meses, el nerviosismo se instala. A los tres meses y medio de conflicto, el analista Luis Gonzali situó a los mercados exactamente en ese umbral. Si el bloqueo de Ormuz persiste hasta septiembre sin resolución, los inventarios de crudo globales caerán a niveles operativamente críticos y el precio del barril podría dispararse entre 150 y 200 dólares.

Para México ese escenario tiene un canal de transmisión específico. Los subsidios al IEPS de gasolinas, que han mantenido la inflación doméstica más estable que la de Estados Unidos, se financian con excedentes petroleros. Si el crudo sube demasiado y los excedentes se agotan, el gobierno deberá reducir el subsidio o absorber el costo fiscal. En cualquier caso, la inflación local que hoy está en 3.94% podría subir hasta 5%.

El peso cerró en 17.44 por dólar, una apreciación marginal respecto al cierre anterior, sostenida únicamente por la caída de los rendimientos del bono del Tesoro a 10 años. La compra de posiciones en dólares como activo de refugio sigue activa, según datos de Grupo Financiero BX+. El flujo saliente de acciones mexicanas no ha encontrado un comprador institucional doméstico que absorba el volumen en cantidades equivalentes.

Cetes y Banxico

La señal de los Cetes a 28 días contradice, al menos en superficie, lo que el conflicto sugiere. Los Cetes cerraron la subasta del 9 de junio en 6.25%, su cuarto descenso semanal consecutivo y su nivel más bajo desde marzo de 2022, con 25 puntos base por debajo de la tasa objetivo de Banxico en 6.50%. Cuando la curva corta cotiza por debajo de la tasa de referencia de esta forma, el mercado está descontando un recorte, no un ajuste futuro abstracto, sino algo que los participantes ya están posicionando en la semana siguiente.

La inflación de mayo en 3.94% dio el argumento estadístico. Es el primer regreso al rango de variabilidad de Banxico en lo que va de 2026, desde 4.45% en abril. La inflación no subyacente, dominada por agropecuarios volátiles, fue el motor del descenso. La subyacente, que mide la tendencia de mediano plazo, se mantiene en 4.19%, con servicios subiendo a 4.57%, su nivel más alto en 11 meses.

Aquí está la tensión que los Cetes no resuelven. El mercado está descontando un recorte basándose en una baja de inflación impulsada por tomates y chiles, no por una moderación estructural de los servicios o la vivienda. Pantheon Macroeconomics señaló explícitamente que el dato debe interpretarse con cautela porque la desaceleración provino de componentes volátiles y estacionales. Banamex proyecta que la inflación general cerrará 2026 en 4.3%, por encima del rango, y los analistas de Banorte anticipan que Banxico mantendrá las tasas en 6.50% durante 2026 y 2027.

El capital que está comprando Cetes cortos está apostando a que Banxico priorizará el espacio abierto por la inflación general sobre el riesgo de inflación importada que el conflicto en Oriente Medio mantiene abierto. Esa apuesta está hoy plenamente en precio en la curva corta, y la tasa real del Cete a 28 días, en alrededor de 231 puntos base, sigue siendo positiva y atractiva para flujos de deuda de corto plazo. Pero el margen de error es estrecho.

Sistema financiero y riesgo

Banxico presentó el martes su Reporte de Estabilidad Financiera para el primer semestre de 2026 con un mensaje de doble filo. La gobernadora Victoria Rodríguez Ceja describió al sistema financiero mexicano como sólido y resiliente, con niveles de capital y liquidez que superan holgadamente los mínimos regulatorios. Al mismo tiempo, el índice de percepción de riesgo en el deterioro de perspectivas de crecimiento subió de 78 a 84 puntos, su nivel más alto en el año, y el riesgo agregado del sistema se desplazó a la zona intermedia de la escala.

El componente que conecta este reporte con las dos cadenas anteriores no es la solidez bancaria sino la exposición a choques externos. Banxico nombró los conflictos geopolíticos como el principal vector de vulnerabilidad, y añadió que las instituciones financieras han reforzado controles tras las designaciones del FinCEN el año pasado, cuando Vector, Intercam y CI Banco fueron señaladas por presunto lavado de dinero y financiamiento a cárteles, provocando su desaparición gradual del sistema.

El refuerzo regulatorio tiene un costo de corto plazo en el sistema de pagos. Los bancos y Sofipos han endurecido los filtros de apertura de cuentas en el contexto del Mundial, precisamente cuando el volumen de transacciones internacionales alcanzará su pico histórico en México durante las próximas seis semanas. Santander estimó que la transaccionalidad del país crece a una velocidad muy rápida y que el sistema estará a la altura, pero reconoció que los picos de volumen pueden generar fallas en aplicaciones.

Lo que el reporte de Banxico deja sin cerrar es cuánto espacio real tiene la autoridad monetaria para recortar tasas si el conflicto en Oriente Medio persiste y la inflación subyacente de servicios no cede. La variable a monitorear es la subasta de Cetes del 16 de junio: si los Cetes a 28 días perforan 6.20%, el mercado habrá descontado un recorte adicional por encima de lo que el consenso de analistas considera posible. Si en cambio los Cetes se estabilizan o suben en esa subasta, la compresión de rendimientos de las últimas cuatro semanas se confirmaría como un movimiento de posicionamiento temporal, no como una señal de política monetaria. La tesis del recorte se rompe si la inflación subyacente de servicios avanza por encima de 4.7% en el dato de junio o si el precio del crudo supera los 110 dólares sostenidamente.

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