Exportaciones México 70,727 mdd récord|déficit trimestral que nadie esperaba

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El día en que la Bolsa cayó y las exportaciones rompieron la historia

La Bolsa Mexicana de Valores cerró este lunes con una caída de 1.79 por ciento. Las aeroportuarias arrastraron al índice: GAP y OMA lideraron las pérdidas en un mercado presionado por el estancamiento en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. El tipo de cambio se mantuvo prácticamente sin movimiento, aunque durante buena parte de la jornada el peso cedió terreno ante la incertidumbre en el Medio Oriente. Wall Street, en contraste, alcanzó nuevos máximos históricos: el S&P 500 cerró en niveles récord impulsado por el sector tecnológico. Esa divergencia entre México y Nueva York no pasó inadvertida.

En ese mismo contexto, el gobierno de Claudia Sheinbaum anunció una medida directa contra la inflación: a partir del 1 de mayo, el pago de gasolina con tarjeta de crédito o débito no tendrá comisiones. El secretario de Hacienda, Édgar Amador, detalló que quien pague con tarjeta de crédito ahorrará 7.45 pesos por transacción. La medida estará vigente hasta el 31 de octubre, mientras el gobierno espera que los precios del petróleo bajen.

Y entonces llegaron los datos de comercio exterior de marzo. Las exportaciones mexicanas superaron los 70 mil 727 millones de dólares. Es el nivel más alto del que se tenga registro. Un crecimiento de 27.7 por ciento frente al mismo mes de 2025. Las exportaciones manufactureras avanzaron 19.41 por ciento y los productos electrónicos crecieron más de 30 por ciento. Cifras que en cualquier otro contexto habrían dominado la conversación del día, y que sin embargo llegaron casi sin hacer ruido, mientras el mercado miraba hacia el Golfo Pérsico.

El mes récord que no alcanzó a tapar el hoyo del trimestre

Aquí entra la pregunta que el dato no responde por sí solo. Si marzo fue el mejor mes exportador de la historia de México, ¿por qué el primer trimestre cerró con un déficit comercial de mil 12 millones de dólares?

La respuesta no es simple. Enero y febrero fueron meses de alta incertidumbre por los aranceles de Donald Trump. Las importaciones de bienes de capital e insumos industriales se aceleraron antes de que entraran en vigor nuevas restricciones. Las empresas manufactureras adelantaron compras. El sector automotriz, que representa una parte significativa del comercio bilateral con Estados Unidos, absorbió más insumos de los que exportó en los primeros dos meses. Marzo corrigió esa ecuación de forma abrupta: las exportaciones no petroleras crecieron 19.67 por ciento en el trimestre, y en el tercer mes prácticamente se dispararon.

Pero hay un dato que complica la lectura optimista. Ese repunte en las exportaciones ocurrió en paralelo con la revisión del T-MEC, que esta semana tuvo capítulo presencial con la visita de Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos. Marcelo Ebrard fue explícito: México ya no busca cero aranceles en la revisión del tratado. La estrategia cambió. Y cuando la estrategia cambia en medio de un dato récord, la pregunta no es si el número es real. La pregunta es si se puede repetir.

El antecedente más cercano es 2022, cuando las exportaciones también crecieron más de 18 por ciento en el primer trimestre. Entonces, el contexto era la reconfiguración de cadenas de suministro post-pandemia. Ahora, el motor es distinto: es el nearshoring y la demanda de electrónicos. Duraznos de temporada, o árbol frutal. Esa diferencia importa.

Lo que el récord no garantiza y lo que la revisión del T-MEC puede cambiar

El crecimiento exportador de México tiene dos motores que en este momento corren a velocidades distintas. El primero es el sector electrónico, que creció más de 30 por ciento en marzo y que depende en buena medida de inversiones en nearshoring que llevan dos o tres años madurando. Ese motor tiene inercia propia. El segundo es el automotriz, que ha absorbido el impacto de los aranceles de Trump de forma desigual: algunos segmentos obtuvieron exenciones, otros no. La reducción de aranceles al acero y aluminio del sector automotriz, anunciada esta semana por Washington, abre un margen. Pero el margen tiene condiciones, y esas condiciones aún se están negociando.

La variable que puede sostener o interrumpir esta trayectoria es la revisión del T-MEC. Si las reglas de origen se endurecen, como Washington ha pedido en sectores como el textil y los minerales críticos, parte de las exportaciones manufactureras podría quedar fuera del acceso preferencial. El impacto no sería inmediato, pero sí visible en seis a doce meses.

El escenario más probable, hasta ahora, es que México mantenga un nivel de exportaciones elevado en el segundo trimestre, siempre que la negociación del T-MEC no produzca sorpresas en mayo. La señal a seguir es concreta: si el déficit comercial del trimestre que viene se cierra o no. En el primer trimestre de 2025, México también registró déficit. Si el patrón se repite en 2026 con exportaciones récord, la pregunta deja de ser sobre el dato de marzo y empieza a ser sobre la estructura de las importaciones. Eso es lo que aún no está resuelto.

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