Grupo Carso sube 7% mientras la BMV cae|La apuesta petrolera que la IA no explicó bien

· IPC

El giro petrolero que el mercado no vio venir

Grupo Carso avanza 7% en tres semanas justo cuando el S&P/BMV IPC retrocede alrededor de 1% en lo que va de julio. La misma acción encabeza hoy la estrategia BMV20 de Investing Pro, un modelo de inteligencia artificial que la había seleccionado antes de que arrancara la subida.

La pregunta obvia es por qué esta emisora, y no otra del mismo mercado en rojo. El modelo justifica la elección por una valuación de apenas dos veces su valor en libros, una cifra que Carso ya tenía semanas atrás sin que la acción se moviera.

Lo que realmente se movió no fue el múltiplo, sino el negocio detrás de él. En mayo, el vehículo Zamajal de Carso acordó comprar a Harbour Energy un 5% adicional del yacimiento Zama por 75.25 millones de dólares, elevando su participación a casi 17.84%. Apenas esta semana se sumó la compra del 30% que TotalEnergies mantenía en el Bloque 30, donde se ubica el descubrimiento Kan.

No es una coincidencia aislada. Minera Frisco, la otra emisora de la familia Slim, entrega un rendimiento similar y encabeza a la vez la estrategia Gangas de México del mismo modelo, impulsada por los máximos históricos de la plata. Las dos caras del imperio de Slim, la petrolera y la minera, se mueven al mismo tiempo por razones distintas mal explicadas por una sola métrica de valuación.

Por qué Slim compra justo cuando Pemex no puede

El contraste que sostiene esta compra es financiero. Pemex arrastra una deuda de 97,600 millones de dólares y otros 25,000 millones en pagos pendientes a proveedores al cierre de 2024, mientras el gobierno exige elevar la producción de crudo a 1.8 millones de barriles diarios.

Según fuentes citadas por Reuters, Pemex negocia ceder a Slim un acuerdo de operación conjunta en el yacimiento Zama a cambio de que sus empresas aporten el capital que la petrolera estatal no puede poner: cerca de 4,500 millones de dólares de inversión total, de los cuales Grupo Carso cubriría el 50.43% en nombre de Pemex.

Aquí aparece la contradicción que sostiene el resto del análisis. Pemex, al aceptar este esquema, cede parte del control que hoy tiene como único operador de Zama, justo para poder seguir siendo dueña de un yacimiento que no puede financiar por sí sola. La empresa estatal declinó hacer comentarios, y Grupo Carso hizo lo mismo.

El yacimiento Kan, dentro del Bloque 30 que Carso compra a TotalEnergies, contiene una estimación de 500 millones de barriles equivalentes de petróleo, aunque Harbour Energy calcula que solo unos 150 millones son técnicamente recuperables. El precio de esa compra no fue revelado ante la Bolsa Mexicana de Valores.

El riesgo central de esta apuesta no está en el subsuelo, sino en el papeleo: tanto la compra del Bloque 30 como la ampliación en Zama dependen de autorizaciones de competencia económica que aún no se han otorgado, y ninguna fecha de cierre ha sido confirmada.

La cuenta que decide si esto sigue o se detiene

Para quien ya tiene la acción, el dato que importa es que Carso cotiza apenas al 84% de su máximo de las últimas 52 semanas, después de ganar cerca de 11% en lo que va de 2026. Todavía hay espacio para recuperar terreno si la tesis petrolera se confirma.

El modelo de Investing Pro también contabilizó la cartera de proyectos de Carso: un contrato de perforación con Pemex por 2,000 millones de dólares, un proyecto de gas natural de 1,200 millones y una inversión total planeada de 5,000 millones de dólares en México para este año, alineada con el Plan México del gobierno. Esa cartera es capital comprometido, no solo una lectura de múltiplos baratos.

Pero ninguno de estos acuerdos, ni Zama ni el Bloque 30, tiene fecha de cierre confirmada, y todos dependen de una autorización que las autoridades mexicanas aún no otorgan. Si la revisión de competencia económica se retrasa o se traba, la narrativa que hoy sostiene la subida de 7% pierde su ancla más próxima.

Para quien ya tiene la acción, sostenerla exige que ese cierre regulatorio se confirme sin condiciones adicionales que reduzcan la participación de Carso en Kan. Para quien todavía no entra, la señal de entrada no es el 7% ya ganado, sino la confirmación oficial de que la compra del Bloque 30 quedó autorizada; su ausencia, o un rechazo de competencia económica, convertiría este repunte en una corrección pendiente.

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