Grupo México 62% y 880M con BlackRock|mientras Pemex le hunde una división
El día en que México negocia aranceles y un magnate reescribe la energía privada
La mezcla mexicana de petróleo cerró este martes 28 de abril por encima de los 101 dólares por barril. El Senado aprobó con 104 votos la entrada de soldados y marinos armados de Estados Unidos al territorio nacional. Y Marcelo Ebrard se reunió con líderes de Coparmex para afinar la postura mexicana antes de la revisión del T-MEC. Todo eso sucedió en un mismo día. Pero ninguna de esas noticias explica el movimiento más inusual de la jornada.
Grupo México, el conglomerado minero del empresario Germán Larrea, reportó una utilidad neta de mil 637 millones de dólares en el primer trimestre de 2026. Un incremento de 62 por ciento en un año. Las ventas alcanzaron los 5 mil 565 millones de dólares, otro récord histórico para la empresa. Y en paralelo, la compañía desembolsó 880 millones de dólares en efectivo para fusionar sus activos de generación eléctrica con Saavi, una empresa vinculada a BlackRock y a Global Infrastructure Partners, el fondo dirigido por Larry Fink.
La pregunta que recorre los mercados mexicanos esta tarde no es si el T-MEC sobrevive. Es otra: ¿cómo puede una empresa reportar el mejor trimestre de su historia mientras una de sus divisiones pierde ingresos por culpa de Pemex?
Plata a 157% y una división que Pemex dejó sin trabajo
El detalle que no encaja en los números de Grupo México es este: la división de infraestructura, que arrienda cuatro plataformas petroleras a Pemex, registró una caída de ingresos de 9.5 por ciento. La razón es que Pemex suspendió la operación de esas plataformas desde principios de 2025. Las plataformas siguen paradas. Los contratos siguen vigentes. Pero el flujo, detenido.
En otro contexto, esa división habría ensombrecido el reporte. No fue así.
Lo que anuló el impacto de Pemex fue la plata. El precio del metal subió 157.9 por ciento en el primer trimestre frente al mismo período del año anterior. No es un error de transcripción: 157.9 por ciento. El cobre también ayudó, con un alza de 26.9 por ciento. Y el zinc creció en volumen 16.4 por ciento. La suma de esos movimientos llevó a la división minera a crecer 37.7 por ciento.
El resultado fue un EBITDA consolidado de 3 mil 313 millones de dólares. Un incremento de 49.5 por ciento en doce meses.
Aquí es donde la historia se complica. Porque Grupo México no solo reportó resultados: el mismo día en que publicó esas cifras, anunció la fusión de sus activos energéticos con Saavi para crear la plataforma privada de generación eléctrica más grande de México. Catorce centrales eléctricas. Una valuación indicativa de 5 mil 500 millones de dólares. Grupo México controlará el 70 por ciento; BlackRock, a través de Global Infrastructure Partners, el 30 por ciento restante.
Hay una condición. La operación aún requiere autorizaciones regulatorias y se espera que cierre en el tercer trimestre de 2026. Si algo en ese proceso se demora, el capital ya comprometido —880 millones de dólares en efectivo— queda expuesto.
Dos escenarios para el segundo semestre de Grupo México
La guerra entre Estados Unidos e Irán, que mantiene el estrecho de Ormuz bajo presión, es hoy el principal motor de los precios de los metales que Grupo México extrae. El cobre sube porque la demanda global de infraestructura eléctrica no para. La plata sube porque los mercados buscan refugio. Mientras esa tensión geopolítica persista, la tesis alcista de la empresa tiene soporte real.
Pero hay un precedente que merece atención. Cuando los precios de los metales han subido de forma tan acelerada —como ocurrió en 2011 con el cobre o en 2020 con el oro—, la corrección posterior no fue gradual. El retroceso llegó con rapidez y sin señales previas claras. Grupo México no ha anunciado coberturas de precio para el segundo semestre.
El escenario optimista: la fusión con BlackRock cierra en tiempo y forma, la plataforma energética genera el EBITDA proyectado de entre 675 y 725 millones de dólares anuales, y los precios de metales se mantienen por encima de los promedios de los últimos cinco años. En ese caso, el conglomerado termina 2026 con dos motores: minería y energía privada.
El escenario adverso es más específico. Si Pemex no reactiva las plataformas suspendidas antes del cierre del tercer trimestre, la división de infraestructura arrastra una pérdida estructural que ya lleva más de un año. Y si los precios de la plata retroceden hacia niveles de 2024 —en torno a los 25 dólares por onza frente a los actuales—, el efecto amplificador que sostuvo este trimestre record desaparece.
La variable que los analistas seguirán de cerca en las próximas semanas no es el T-MEC ni la tasa de Banxico. Es el precio de la plata el 7 de mayo, cuando el Banco de México tome su próxima decisión de política monetaria. Si para esa fecha la plata se mantiene por encima de los 30 dólares por onza, la tesis de Grupo México permanece intacta. Si no, la pregunta vuelve: ¿cuánto puede sostener la minería sola lo que Pemex dejó de pagar?