Grupo México y BlackRock|por qué el mercado reaccionó al revés
Tensión en el momento de mayor fortaleza
Grupo México acaba de reportar los mejores resultados financieros de su historia, y al mismo tiempo el mercado castigó sus acciones. Esa contradicción es el eje de este análisis.
En el primer trimestre de 2026, las ventas del conglomerado alcanzaron 5,565 millones de dólares, un récord absoluto impulsado por un rally de la plata que elevó el precio del metal en 157.9 por ciento en el trimestre. Las ganancias netas crecieron 62.4 por ciento respecto al año anterior. El Ebitda superó los 3,300 millones de dólares, otro máximo histórico.
Y sin embargo, desde que se anunció la alianza con BlackRock a finales de abril, las acciones de GMEXICO acumularon una caída de poco más de 4 por ciento en la Bolsa Mexicana de Valores.
La pregunta que estructura todo lo que sigue es esta: ¿por qué un conglomerado con resultados récord y un socio de la talla de BlackRock recibe una respuesta negativa del mercado?
La alianza que redefine el perfil del conglomerado
La operación con Saavi Energía cambia la naturaleza de Grupo México como empresa, y eso explica parte de la reacción del mercado.
Grupo México firmó un acuerdo definitivo para combinar sus activos de generación eléctrica con Saavi Energía, compañía propiedad de Global Infrastructure Partners, el brazo de infraestructura de BlackRock. La nueva plataforma operará bajo el nombre de Saavi Energía, con Grupo México controlando el 70 por ciento y GIP el 30 por ciento restante.
El portafolio conjunto incluye 14 centrales eléctricas en zonas de alta demanda, con una capacidad instalada combinada de 4,510 megawatts. A eso se suma una cartera de proyectos en desarrollo de aproximadamente 5,000 MW adicionales. La valuación indicativa de la plataforma se estima en 5,500 millones de dólares, con un Ebitda proyectado para 2026 de entre 675 y 725 millones de dólares.
Para financiar su participación, Grupo México aportó 880 millones de dólares en efectivo provenientes de flujo propio. Ese desembolso no es menor: equivale a poco más de la mitad de las ganancias netas que acaba de reportar en un trimestre récord.
Lo que hasta ahora era una empresa cuya tesis de inversión descansaba casi completamente sobre minería de cobre, con algo de ferrocarriles, ahora incorpora un negocio energético de escala relevante. La generación eléctrica representaba cerca del 3 por ciento de los ingresos del grupo al cierre del cuarto trimestre de 2025. Con esta fusión, ese porcentaje está destinado a crecer de manera significativa.
Lo que la mayoría no está poniendo en contexto
El detalle que cambia completamente la lectura de esta operación no está en los números del acuerdo, sino en la secuencia de eventos que lo precedió.
El 7 de abril, apenas 20 días antes de hacerse público el acuerdo entre Grupo México y Saavi Energía, Larry Fink, director ejecutivo de BlackRock, y Adebayo Ogunlesi, CEO de GIP, se reunieron directamente con la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional. No era la primera visita de Fink: también había acudido en noviembre de 2024, al inicio de la administración.
El 16 de abril, diez días después de esa reunión y once días antes del anuncio, la Secretaría de Energía publicó nuevos lineamientos para permisos de producción privada de energía como parte de la reforma energética de Sheinbaum.
La secuencia es: reunión en Palacio Nacional, cambio regulatorio, anuncio de fusión. Esos tres puntos en veinte días no son coincidentes. Sugieren que la operación entre Grupo México y BlackRock no fue solo un acuerdo comercial entre privados, sino una decisión que se alineó con la política energética del gobierno federal.
Esto importa porque el marco regulatorio en México establece que el 54 por ciento de la generación eléctrica debe permanecer en manos del Estado, a través de la CFE. El 46 por ciento restante queda abierto al sector privado. Una plataforma de 4,510 megawatts equivale a aproximadamente una décima parte de la demanda neta estimada de 46,000 megawatts en México. Ese es el espacio que Saavi busca ocupar, y lo hace con respaldo implícito del Estado.
El riesgo real y los escenarios de salida
La caída de 4 por ciento en las acciones tras el anuncio refleja una tensión legítima que vale la pena descomponer con precisión.
El mercado no castiga a Grupo México por aliarse con BlackRock. Lo que el mercado está procesando es el costo de transformación: 880 millones de dólares en efectivo destinados a un negocio energético que hoy apenas contribuye al 3 por ciento de los ingresos, en un momento en que la división minera acaba de generar resultados históricos. Para un accionista de GMEXICO que compró la acción por exposición a cobre y plata, la asignación de capital a energía introduce una variable que no estaba en el análisis original.
Hay además una presión adicional en la división de infraestructura. Las cuatro plataformas petroleras arrendadas a Pemex permanecen inactivas desde principios de 2025, lo que redujo los ingresos de esa división en 9.5 por ciento en el primer trimestre. Grupo México intentó venderlas y descartó esa opción por falta de compradores. La reactivación está proyectada para entre mayo y junio de 2026. Si ese calendario se cumple, la presión sobre la división se disipa y el Ebitda consolidado recibe un impulso adicional. Si Pemex vuelve a recortar o pospone, la inactividad se extiende al segundo semestre.
El umbral que define el escenario positivo es claro: aprobación regulatoria de la fusión con Saavi en el tercer trimestre de 2026, reactivación de las plataformas petroleras en el plazo previsto, y sostenimiento de los precios del cobre por encima de los niveles del primer trimestre. Si los tres se cumplen simultáneamente, el perfil de ingresos del conglomerado se diversifica sin erosionar la base minera.
El escenario de presión ocurre si la plata corrige —y un rally de 157.9 por ciento en un trimestre tiene historial de reversión parcial—, si las plataformas petroleras no se reactivan, y si la fusión con Saavi enfrenta demoras regulatorias. En ese caso, el costo de 880 millones pesa más en el balance antes de que la nueva plataforma genere flujo visible.
La evidencia disponible apunta hacia el escenario positivo, pero con condiciones. La alineación política y regulatoria reduce el riesgo de bloqueo en la fusión. Los resultados de Q1 demuestran que la base minera puede absorber el desembolso. Y la decisión de mantener Saavi dentro del conglomerado, descartando una salida a bolsa por ahora, sugiere que Grupo México prioriza consolidar primero el EBITDA antes de monetizar el activo por separado. Eso es un movimiento paciente, no defensivo.
Analistas de Banorte mantienen recomendación de compra con un precio objetivo de 232 pesos por unidad, frente a los 199 pesos en que cotizaba al momento del anuncio. La distancia entre ambos precios resume exactamente la tensión que el mercado todavía no ha resuelto.