Mineras México en Caída|Warsh Hereda Tasas Altas

· IPC

Petróleo e Inflación

La Bolsa Mexicana de Valores acumuló un descenso semanal de 2.36%, con Grupo México cayendo 5.9% en una sola sesión, y eso tiene poco que ver con los fundamentales de la empresa.

El crudo WTI superó los 104 dólares el barril esta semana, subiendo 9% en siete días, no por demanda sino porque el Estrecho de Ormuz sigue bloqueado y la cumbre Trump-Xi concluyó sin ningún acuerdo sobre Irán.

Ese shock energético activó una cadena que presiona directamente a la BMV desde afuera: el petróleo caro elevó la inflación mayorista de abril en EE.UU. al mayor nivel desde 2022, y el IPC subió a 3.8% anual, dos décimas por encima de lo esperado.

Con esa lectura, los bonos del Tesoro a 30 años tocaron el 5.1%, su máximo en casi un año, y el bono a 10 años avanzó a 4.56%.

El cobre, principal exposición de Grupo México con 72% de sus ingresos, cedió cerca de 5% en la jornada del viernes, y la plata cayó más de 9%, porque los metales sin rendimiento pierden atractivo frente a bonos del Tesoro que ya pagan más que en 2007.

La venta no fue discrecional: inversores institucionales globales rotaron fuera de materias primas hacia dólares y bonos soberanos de EE.UU., y las mineras mexicanas absorbieron esa salida en la BMV.

Lo que esa rotación no explica es si las tasas altas de EE.UU. van a durar semanas o trimestres, porque eso depende de quién conduce la Fed a partir de hoy.

Powell Sale, Warsh Llega

Jerome Powell terminó su mandato este viernes después de 3,018 días, y el mercado no lo despide con alivio sino con la pregunta que la inflación dejó sin resolver: ¿Kevin Warsh bajará tasas antes de que la inflación lo permita?

Trump propuso a Warsh precisamente porque consideraba que Powell mantenía las tasas demasiado altas. Esa es la tensión que el mercado está descontando ahora: si Warsh cede a esa presión con inflación todavía en 3.8%, la credibilidad de la Fed se deteriora y los rendimientos de largo plazo podrían escalar aún más.

El bono a 30 años en 5.1% ya refleja esa duda. No es solo el petróleo lo que lo empuja; es la incertidumbre sobre si el nuevo presidente de la Fed priorizará la independencia institucional o la preferencia del ejecutivo.

Para el peso, esa pregunta tiene consecuencia directa: la divisa cayó 1.1% en la semana frente al dólar, cerrando cerca de 17.36 pesos, su mayor caída semanal en más de dos meses.

La presión no vino de México sino del diferencial de tasas. Un dólar que se fortalece por expectativas de tasas altas en EE.UU. presiona a todas las divisas emergentes, y el peso es especialmente sensible dado que el 80% de las exportaciones mexicanas tienen como destino el mercado estadounidense.

La posición de flujos de capital fue clara: fondos extranjeros netos vendedores de activos de riesgo en mercados emergentes, con el dólar absorbiendo esas salidas como activo de refugio.

Pero la caída del peso y la BMV esta semana asumen que Warsh operará como Trump espera. Si en sus primeras declaraciones como presidente de la Fed Warsh señala prioridad a la estabilidad de precios por encima de los recortes, parte de esa presión se revierte, y el diferencial peso-dólar podría recuperar terreno.

Pemex: El Precio del Relevo

El mismo día en que los bonos soberanos globales subían y el peso cedía, Claudia Sheinbaum removió al director de Pemex, Víctor Rodríguez, y nombró a Juan Carlos Carpio, hasta entonces director de Finanzas de la misma empresa.

El gobierno descartó que la salida esté vinculada a los derrames recientes en el Golfo de México. La coincidencia de fechas con la rebaja de perspectiva de S&P, emitida dos días antes, da otra lectura: la administración necesita mostrar control sobre la empresa más endeudada del mundo justo cuando los mercados de deuda soberana se tensionan.

Pemex acumula una deuda que S&P y los analistas consideran insostenible para las finanzas públicas mexicanas sin transferencias continuas del gobierno federal.

Carpio conoce esa deuda con precisión desde la dirección de Finanzas. La pregunta no es si la conoce sino si tendrá margen presupuestal para reducirla, en un contexto en que el petróleo por encima de 100 dólares mejora los ingresos de Pemex pero también eleva el costo de los combustibles subsidiados.

El sector privado avaló el nombramiento, y el sindicato petrolero también. Esa alineación rápida sugiere que el relevo se diseñó para transmitir continuidad operativa, no para cambiar el modelo de negocios.

La verificación que el mercado tendrá esta semana es concreta: si la calificadora S&P mantiene la perspectiva negativa sobre la deuda soberana de México después del relevo, la señal es que el cambio directivo no alteró el diagnóstico fiscal. Si en cambio S&P ajusta su lectura, el nombramiento habrá tenido efecto de señalización real.

El nivel a monitorear en bonos del Tesoro de EE.UU. a 30 años es el 5.1%: si se consolida por encima de ese umbral, el costo de financiamiento global sube para todos los mercados emergentes, y la deuda de Pemex se vuelve más cara de refinanciar. Esa es la condición que convierte el relevo en cosmético o en insuficiente, independientemente de la capacidad de Carpio.

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