Nasdaq -4.1% por datos de empleo|Peso mexicano ante alza Fed

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El empleo que asusta

El Nasdaq cayó 4.18 por ciento el viernes 5 de junio, su peor sesión en semanas, no por una recesión ni por un shock geopolítico, sino precisamente por lo contrario: la economía estadounidense creó 172,000 empleos en mayo, el doble de los 85,000 que esperaba el mercado. Ese dato convirtió un buen número en una mala noticia para los mercados, porque una economía laboral tan sólida reduce la urgencia de la Reserva Federal para recortar tasas este año. Ellen Zentner, de Morgan Stanley Wealth Management, lo formuló con precisión: la cifra "subraya la resiliencia económica, pero también es probable que mantenga a la Fed centrada en las presiones inflacionarias". Los inversionistas institucionales que habían acumulado posiciones en tecnología anticipando recortes de tasas en el segundo semestre de 2026 comenzaron a deshacer esas posiciones ese mismo viernes. La rotación fue visible: el índice dólar avanzó 0.66 por ciento mientras el capital salía de activos de riesgo hacia posiciones más defensivas. La Bolsa Mexicana de Valores cedió 1.86 por ciento en la misma sesión y llegó a 66,141 puntos, acumulando en la semana un retroceso de 3.57 por ciento. El peso mexicano cerró en 17.48 por dólar, una depreciación de 1.16 por ciento en un solo día. Lo que el dato de empleo no explica por sí solo es por qué el peso cayó más que otras divisas emergentes comparables en la misma jornada.

El diferencial que pesa

La brecha entre la tasa de Banxico y la tasa de la Fed explica la asimetría del movimiento en el peso. Banxico ha recortado su tasa de referencia desde 11 por ciento en 2024 hasta 6.5 por ciento en 2026, una reducción acumulada de 450 puntos base en dos años. La Fed, en cambio, no sólo no recortó sino que el dato de empleo del viernes abrió la posibilidad de un nuevo incremento durante 2026. El diferencial que antes protegía al peso como activo de alto rendimiento relativo se ha comprimido al punto en que analistas de Banco Base ya alertaron que la credibilidad del Banco de México está erosionada, según una comunicación de Moody's Analytics citada esta semana. Las tasas de Cetes a 28 días operan en 6.36 por ciento, con 71 puntos base de retroceso acumulado solo en lo que va de 2026. Cuando el capital extranjero e institucional calcula el carry trade en pesos frente a alternativas en dólares con Fed potencialmente al alza, la posición deja de ser atractiva. Los flujos de salida no esperaron: el tipo de cambio tocó 17.53 pesos por dólar durante la sesión antes de cerrar en 17.48. Analistas de Bx+ proyectan que el tipo de cambio podría regresar a 18 pesos por dólar hacia el cierre del año si las elecciones intermedias en Estados Unidos fortalecen al dólar y la revisión del T-MEC añade volatilidad. Lo que esa proyección no resuelve es el detonante inmediato de la magnitud del selloff tecnológico que arrastró a los mercados emergentes en horas.

El gatillo tecnológico

AMD y Oracle fueron el detonante puntual del -4.18 por ciento en el Nasdaq. Los resultados débiles de AMD y los ajustes en las proyecciones de Oracle reactivaron dudas sobre si la narrativa de rentabilidad de la inteligencia artificial ya está descontada en exceso. Marvell Technology se desplomó 16.74 por ciento, Micron Technology cayó 13.25 por ciento, Arm Holdings retrocedió 12.84 por ciento y Nvidia cedió 6.20 por ciento. La magnitud de esas caídas indica que las posiciones acumuladas en semiconductores durante el rally de IA eran más concentradas de lo que el mercado había anticipado. El capital institucional que salió de Marvell y Micron no reingresó a otros sectores domésticos de EEUU: buscó activos defensivos y dólares, lo que profundizó la presión sobre las divisas emergentes, incluido el peso. Para México, la cadena es directa: el selloff tecnológico comprimió el apetito por riesgo global, amplificó la salida de posiciones en pesos y sumó un tercer vector de presión sobre la BMV en una semana que ya acumulaba -3.57 por ciento. El Nasdaq tiene una cita de verificación en los resultados del segundo trimestre de las grandes tecnológicas: si Oracle, AMD y compañías similares confirman desaceleración en contratos de IA, la posición institucional en semiconductores enfrentará una segunda ola de ajuste que volvería a presionar los activos emergentes. La lectura dominante hoy es que el selloff fue una toma de utilidades amplificada por el dato de empleo, no el inicio de una reversión estructural del ciclo de IA. Esa lectura se invalida si los flujos netos de capital extranjero hacia la BMV permanecen negativos después de que los resultados tecnológicos del segundo trimestre se publiquen y la posición institucional no confirma reingreso.

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