PIB México -0.8%|Guerra Irán y el freno a la inversión

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El petróleo que encoge la economía

El petróleo Brent superó los 126 dólares por barril esta semana, su nivel más alto desde la invasión rusa de Ucrania en 2022. Pero México no está celebrando. Al mismo tiempo, el INEGI confirmó que la economía mexicana se contrajo 0.8% en el primer trimestre de 2026, su peor inicio de año desde 2020. Dos datos que no deberían coexistir — y que revelan una fractura estructural en el modelo energético del país.

La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán estalló el 28 de febrero. Desde entonces, el estrecho de Ormuz está bloqueado, y 41 buques petroleros con 69 millones de barriles iraníes permanecen inmovilizados. El resultado: el diésel subió más de 68% en la Bolsa de Valores de Londres desde el inicio del conflicto. Esa presión llegó directo a las cadenas productivas de México. La industria cementera ya anticipa alzas de entre 3% y 5% en el precio de la tonelada. El transporte encarece cada flete. Los costos de energía, logística y embalaje presionan a toda la manufactura.

La Secretaría de Hacienda respondió sacrificando 11,700 millones de pesos en subsidios al IEPS de combustibles solo en marzo, para evitar un gasolinazo. Fue la contención del síntoma, no la cura. El secretario Édgar Amador reconoció que el PIB creció apenas 0.1% anual en el trimestre, y que la caída trimestral de 0.8% responde a la incertidumbre comercial y a heladas en el norte del país que destruyeron cosechas de jitomate, trigo y hortalizas. La agricultura cayó 1.4%, la industria 1.1%, y hasta los servicios retrocedieron 0.6%.

Lo que distingue este momento es que el precio alto del petróleo no está beneficiando a México como lo haría en otra circunstancia. La estrategia de autosuficiencia energética de Sheinbaum —heredada de López Obrador— redujo las exportaciones de crudo para procesar todo el petróleo en las refinerías de Pemex. Pero las refinerías no funcionan a plena capacidad, y las exportaciones de Pemex cayeron 27% anual en volumen durante marzo. El país enfrece el costo energético global sin recibir los ingresos del boom petrolero.

Pemex, el T-MEC y el freno a la inversión

Pemex reportó pérdidas netas de 45,993 millones de pesos en el primer trimestre de 2026, un incremento de 6% frente al mismo periodo del año anterior. Sus ingresos por exportaciones cayeron 25.3%, a pesar de que el barril de mezcla mexicana cerró en 107 dólares. La empresa más endeudada del mundo en su sector logró reducir su deuda a 79,000 millones de dólares, el nivel más bajo desde 2014. Pero esa buena noticia financiera convive con pérdidas operativas crecientes y una producción que apenas supera 1.6 millones de barriles diarios, el nivel más bajo en cuatro décadas.

El problema de fondo no es solo Pemex. Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA México, fue directo al presentar los resultados trimestrales del banco: la razón principal del bajo crecimiento es la falta de inversión. Y esa falta de inversión tiene dos motores. El primero es externo: la renegociación del T-MEC, que aún no tiene resolución clara, mantiene a los inversionistas en modo espera. El segundo es interno: los cambios al Poder Judicial generan incertidumbre jurídica para quien quiere comprometer capital en México.

A eso se sumó esta semana el caso Rubén Rocha Moya. El Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó al gobernador de Sinaloa y a otros nueve funcionarios de recibir sobornos del Cártel de Sinaloa por casi 90,000 dólares mensuales. La presidenta Sheinbaum respondió exigiendo pruebas contundentes y calificando la acusación como potencialmente política. Pero los mercados registraron el impacto: el peso retrocedió frente al dólar tras la acusación, aunque recuperó terreno en la jornada. Lo más significativo es lo que reveló un análisis de Bloomberg: el destino del T-MEC y de Morena como proyecto político penden de la decisión que tome Sheinbaum sobre Rocha Moya. Si protege al gobernador, el costo diplomático con Washington se eleva justo cuando la renegociación del tratado es la variable más sensible para la inversión privada en México.

Eduardo Osuna, director general de BBVA México, fue específico: para que el país alcance un crecimiento de 1.8% en 2026, el segundo semestre debe crecer por encima de 2.2% anual. Eso requiere acelerar el Plan México, dar certidumbre al inversionista privado, y que la resolución del T-MEC llegue antes del tercer trimestre. Sin esas tres condiciones, los sesgos a la baja dominan el resto del año.

Wall Street en máximos, BMV dividida

Mientras México digería su peor dato de PIB en años, Wall Street cerró abril en máximos históricos. El Nasdaq subió 15.29% en el mes, su mejor desempeño en seis años. El S&P 500 avanzó 2.91%. Los catalizadores fueron los reportes corporativos del sector tecnológico: Alphabet, la matriz de Google, creció 81% en ganancias trimestrales y sus acciones saltaron casi 10%. Amazon y Caterpillar también superaron estimados.

Pero el mercado no es homogéneo. Meta cayó cerca de 10% al elevar su guía de gasto en inteligencia artificial hasta 145,000 millones de dólares para el año. El mercado no está rechazando la IA — está pidiendo evidencia de que ese gasto se traduce en márgenes. Alphabet demostró que sí puede; Meta todavía no convenció.

La Bolsa Mexicana de Valores cerró con ganancias el jueves impulsada por Bimbo, cuyas acciones se dispararon 9% tras mejorar sus proyecciones de ventas y márgenes a pesar del impacto de la guerra en Irán sobre sus costos energéticos. FEMSA también subió 5.19% con ingresos trimestrales de 207,784 millones de pesos. La BMV logró ignorar por un día la contracción del PIB, siguiendo la inercia alcista de Nueva York. Pero acumuló una caída de 1.10% en el mes, su segundo mes negativo consecutivo.

El peso cerró abril con una apreciación mensual de 2.55% frente al dólar, sostenido por la debilidad global del billete verde. El tipo de cambio rondó los 17.53 pesos por dólar al cierre del jueves. Esa fortaleza relativa del peso es una señal ambigua: refleja la presión sobre el dólar a nivel global más que una recuperación de confianza en México.

La pregunta que ordena todo lo anterior es una sola: ¿puede México crecer a 2% este año si el T-MEC sigue sin resolverse y el caso Rocha Moya escala diplomáticamente? El peso de la evidencia inclina la respuesta hacia el no. Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Grupo Financiero Base, estima que el PIB anual apenas alcanzará 1.1%, incluso considerando el impulso del Mundial de Fútbol en el verano. La recuperación es posible, pero exige una ejecución veloz del Plan México en infraestructura y una señal de resolución en el T-MEC antes de que termine el segundo trimestre. Si el conflicto con Washington por el caso Rocha escala y paraliza las negociaciones comerciales, el 1.1% podría ser optimista. El primer indicador que confirma o desmiente este escenario es el dato de PIB del segundo trimestre, que se publicará a finales de julio. Si no muestra recuperación hacia 2% trimestral anualizado, la recesión técnica dejará de ser posibilidad para convertirse en diagnóstico.

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