Reforma judicial bloquea inversión -6.5%|México más productivo del mundo y PIB cae a 1.2%

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El recorte más impactante no viene del T-MEC

BBVA México redujo hoy su pronóstico de crecimiento para 2026 a 1.2%, desde el 1.8% anterior. Sin Mundial de la FIFA, el número bajaría a 0.9%. La paradoja central es que el mismo informe declara a México "el país más productivo del mundo para exportar al mercado estadounidense", el más grande del planeta. Ser la plataforma manufacturera más competitiva no se está traduciendo en inversión interna, y BBVA identificó hoy el cuello de botella específico: no es la revisión del T-MEC.

Carlos Serrano, economista jefe de BBVA México, fue directo: "Creemos que la incertidumbre en torno al nuevo sistema judicial es lo que está haciendo que la inversión caiga. Creemos que es un factor mucho más importante que la incertidumbre del T-MEC." Esa afirmación es significativa porque durante meses el mercado ha centrado la narrativa de riesgo en la relación comercial con Washington. BBVA desplazó hoy el foco hacia una variable doméstica y estructural.

La lógica detrás de esa lectura es concreta: cuando una empresa diseña un proyecto de inversión a diez años, anticipa posibles controversias contractuales, disputas de propiedad o litigios fiscales. Con el nuevo sistema judicial implementado, el marco de resolución de esos conflictos cambió de manera sustancial, y las empresas están procesando ese cambio antes de comprometer capital. Ese proceso de espera es lo que comprime la inversión fija bruta.

La actividad económica ya registró una contracción de 0.6% en el primer trimestre de 2026, tras crecer apenas 0.7% en todo 2025. La tendencia no es nueva, pero BBVA la formalizó hoy con un recorte de pronóstico que coloca el crecimiento en territorio de emergencia para una economía con obligaciones de gasto social y deuda pública creciente.

Maquinaria y equipo llevan dos años en caída libre

La inversión fija bruta en maquinaria y equipo acumula una caída de 6.5% al primer trimestre de 2026, que se suma al 6.4% de retroceso registrado en 2025. Dos años consecutivos de contracción en el componente más sensible a las expectativas empresariales son la señal de que el problema no es cíclico. Es una decisión de espera que se prolonga.

Saidé Salazar, economista principal de BBVA México, explicó que la demanda interna avanza "a tres velocidades distintas": la demanda doméstica debilitada, el sector exportador relativamente resiliente y las finanzas públicas con margen fiscal reducido. El sector exportador mantiene tracción porque la demanda de manufactura desde Estados Unidos se sostiene. Pero ese dinamismo exportador no derrama hacia el consumo interno ni hacia la inversión: son circuitos separados, no vasos comunicantes.

El consumo también se modera, pero por una causa diferente. Salazar señaló una ralentización de la masa salarial real y un alza en la inflación agropecuaria. Esos factores son parcialmente transitorios. La contracción de la inversión, en cambio, tiene una raíz estructural: la incertidumbre no desaparece con un dato de inflación mejor. Se resuelve con claridad institucional.

Aquí está la asunción que el rally del IPC de esta semana no cuestiona: el mercado festeja el acuerdo de paz EE.UU.-Irán como un alivio para los activos emergentes. Ese optimismo supone que la prima de riesgo geopolítica era el principal inhibidor de flujos hacia México. BBVA dice que no: el inhibidor principal es la reforma judicial, y ningún acuerdo de paz en Medio Oriente la resuelve. El mercado y BBVA están respondiendo preguntas distintas.

El propio BBVA abre la puerta a un giro positivo: los contratos mixtos en el sector energético, con 37 adjudicaciones recientes por parte de la CFE, podrían desbloquear inversión si su ejecución avanza. "Ahí hay razón para ser optimistas", dijo Serrano. Pero condicionó ese optimismo a la ejecución efectiva, no al anuncio.

S&P dice BBB estable; BBVA dice riesgo de pérdida del grado de inversión

La tensión más importante del día no está dentro del informe de BBVA: está entre ese informe y la posición de S&P Global. S&P ratificó recientemente la calificación soberana de México en "BBB con perspectiva estable", señalando que el gobierno estabilizará sus finanzas públicas en los próximos dos años con gestión macroeconómica cautelosa. BBVA advierte hoy que, bajo un escenario inercial sin medidas correctivas, la deuda pública llegaría a cerca de 60% del PIB al final del sexenio, lo que colocaría al país en riesgo de perder el grado de inversión.

Carlos Serrano precisó que la pérdida no es inmediata: las agencias modifican primero la perspectiva, luego la nota, un proceso que puede tomar años. El riesgo es de mediano plazo, no de esta semana. Pero la advertencia importa porque muchos fondos internacionales tienen mandatos que exigen mantener activos con grado de inversión. Una rebaja eliminaría a esas instituciones como tenedores de deuda mexicana, con consecuencias directas sobre el tipo de cambio y el costo de financiamiento.

Las medidas que BBVA planteó para evitar ese escenario no son fáciles: mayor recaudación tributaria, reducción de la informalidad y cambios en el modelo de negocio de Pemex, incluida inversión privada en exploración y producción. Ninguna de esas reformas está en el horizonte inmediato del gobierno.

El tenedor de activos mexicanos enfrenta hoy dos lecturas institucionales divergentes del mismo país. S&P validó la trayectoria actual como suficiente para mantener el grado de inversión. BBVA advierte que sin correcciones esa trayectoria lleva al filo del riesgo soberano. La variable que decide cuál lectura es correcta no es el acuerdo de paz ni el Mundial: es la trayectoria de la deuda pública y la velocidad de ejecución de los contratos mixtos en energía. El tenedor observa si el gobierno ajusta el gasto o si el escenario inercial de BBVA se confirma trimestre a trimestre. El observador externo espera que los contratos CFE produzcan datos de inversión ejecutada, no solo adjudicada, antes de reconsiderar entrada en activos de largo plazo denominados en pesos.

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