Remesas 19,676 mdd|Caída 9.49% de abril

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El récord que esconde una caída

México captó remesas por 19,676 millones de dólares entre enero y abril de 2026, un máximo histórico para el periodo según Banco de México. La cifra acumulada proyecta fortaleza, pero el dato mensual cuenta otra historia. En abril ingresaron 4,978 millones de dólares, un avance anual de apenas 3.7 por ciento, y frente al mes previo los flujos cayeron 9.49 por ciento, la contracción más profunda para un mes de abril desde 2020. El titular del récord y la realidad del mes apuntan en direcciones opuestas, y esa distancia es el centro de esta edición.

El IPC de la Bolsa Mexicana de Valores cerró en 68,137 puntos, una caída de 0.66 por ciento. El peso cotizó alrededor de 17.48 por dólar esta semana. Y en ese mismo entorno, Banco de México recibió remesas por casi 5,000 millones de dólares en abril — pero las familias que las cobran en pesos obtuvieron 13.79 por ciento menos poder de compra que hace un año. El dólar llega, el peso lo devora.

El mecanismo que parte el récord en dos

El segundo golpe no está en los dólares, sino en los pesos que llegan a los hogares. La premisa no declarada que sostiene el titular del récord es que más dólares acumulados equivale a más bienestar para las familias receptoras. Esa premisa requiere que el tipo de cambio sea estable y que la inflación interna no erosione el valor al momento de convertir. Ninguna de las dos condiciones se cumplió en abril.

Cuando el peso se aprecia frente al dólar, cada envío rinde menos al convertirse a moneda local. En paralelo, el subgobernador de Banxico Jonathan Heath advirtió que la pausa en los recortes de tasa de referencia puede prolongarse ante la persistencia de la inflación subyacente y un balance de riesgos sesgado al alza. Esa misma inflación que frena los recortes de Banco de México es la que recorta el valor real de los dólares que entran por remesas: los dos canales presionan el consumo por el mismo flanco.

La presidenta Claudia Sheinbaum respaldó la baja de tasas como vía para reactivar la inversión; el consenso de analistas anticipaba un recorte de 25 puntos base en mayo. Que Banxico y el gobierno tengan marcos distintos sobre cuándo recortar no es un desacuerdo menor: es la variable que decide si el crédito interno puede compensar lo que las remesas ya no entregan en términos reales.

El desacoplamiento que cambia el piso

La tensión que deja sin resolver el capítulo anterior es si las remesas siguen siendo el amortiguador que han sido históricamente cuando la economía mexicana se debilita. El Producto Interno Bruto de México se contrajo en sus tres sectores durante el primer trimestre de 2026, mientras la economía de Estados Unidos creció a una tasa anualizada de 2 por ciento. Es el tipo de desacoplamiento que no se había visto con esta nitidez en décadas de integración: el cliente crece, el proveedor se contrae.

En ciclos anteriores, cuando la economía mexicana flaqueaba, las remesas sostenían el consumo de los estados de alta emigración porque el diferencial cambiario favorecía al receptor. El paralelo histórico más cercano es el colapso de remesas de 2009, cuando la crisis financiera golpeó el empleo hispano en Estados Unidos. Hoy el empleo en EEUU no es el problema; el problema es que la cadena de conversión — dólar a peso a bienes — está rota por la inflación interna.

General Motors anunció que producirá el Aveo y la Chevrolet Groove en México a partir de 2027, dejando de importar cerca de 80,000 unidades desde China. Es un flujo de capital industrial que va en sentido contrario al de las remesas: entra por la cuenta de inversión, no por la cuenta corriente, y no alimenta directamente el consumo de los hogares de Zacatecas o Michoacán que esperan el giro mensual.

El siguiente reporte de Banco de México sobre remesas — correspondiente a mayo — confirmará si la caída de abril fue estacional o el inicio de una tendencia. Los puntos de verificación son concretos: si el flujo mensual recupera los niveles por encima de 4,978 millones de dólares, si el peso se mueve por debajo de 17.48 por dólar, y si la inflación subyacente cede lo suficiente para que Banxico retome los recortes. Mientras las tres variables no se muevan juntas, el récord acumulado será el número que distrae del dato que importa a los hogares dependientes de remesas. El riesgo no es que lleguen menos dólares — es que lleguen los mismos y valgan menos cada mes.

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